lunes, 6 de marzo de 2017

Populo

En la latin, “pueblo”. De esta raíz, se derivan diversas palabras como popularizar, populoso, populista y populismo. Por éste último, hemos de entender la ascensión de grupos sociales antes excluidos, que se presentan como nuevos actores reivindicando su papel en la toma de decisiones. Es decir más democracia en una fórmula que rescata ideas colectivas de participación y organización política y social.

En este sentido, y como señala el prof. Moreno Velador (*) es equivocado conceptualizar el populismo como antidemocrático, dado que es más un espacio de democracia, una lucha por la ampliación del espacio de participación popular en la política oficial. Un correctivo democrático. La base para su ascensión está en la eliminación del escenario público de la gente, en su sentido mas extenso: en gobernar “para ella”, pero “sin ella”.

De seguido, y siguiendo la terminología que instauró Marx, se establece la distribución comunal de bienes y servicios, distribuyendo los medios de producción para que todo el mundo tenga acceso a los mismos, es decir un sistema comunista en lo que a economía se refiere.  Esto choca de forma frontal con un sistema capitalista donde la riqueza se distribuye de forma desigual, y paradójicamente, con un sistema democrático de las decisiones.

El poder, como recurso, es escaso, tan escaso, que es tal vez, el mejor ejemplo de sistema con base piramidal que podemos establecer (por no decir el auténticamente único). Eso significa la jerarquización de las decisiones, lo que es contrario a lo que propugna el populismo en lo referente a la participación popular en las mismas. Y es aquí donde se halla la gran contradicción de esta forma de organización de la sociedad. Olvida lo fundamental, cayendo de forma irremediable en el cesarismo propio de un sistema capitalista. 

Cuando un bien de consumo logra imponerse en el mercado y  que su precio sea asequible, decimos que ha conseguido “popularizarse”. No tenemos presente que esa elección ya fue marcada y predecida con anterioridad.




(*) autor de "La manipulación del miedo y el espejo populista", 2013

domingo, 29 de enero de 2017

Estado del Bienestar. Economía Política

El Estado de Bienestar de la parte del mundo occidental que habitamos se basa en la intervención del estado en la economía, para una redistribución de la riqueza que mejora las condiciones de vida de la población, hallándose íntimamente ligado al sistema de toma de decisiones.

El Estado del Bienestar, con su vocación de protección hacia el ciudadano a lo largo de su vida presenta una  base distributiva que se distancia de ley del beneficio propia del capitalismo, sistema económico en el que se sustenta y del que se alimenta.

Tan íntimamente se hallan unidos, Estado del Bienestar y capitalismo, que cuando el último entra en crisis, el primero se resiente y solo hay que ver los recortes que se han producido en los últimos años en ayudas sociales, las mismas que ayudan a tejer una maraña social lo mas uniforme en sus índices económicos y que sostienen a su vez, al sistema democrático. Es decir, el uno alimenta al otro, y el otro ayuda a que el orden se preserve y pueda desarrollarse la dinámica de la ganancia sin grandes sobresaltos.

Un Estado del Bienestar vive de las recaudaciones fiscales que obtiene de los ciudadanos. Si seguimos dando como bueno el criterio nivelador que propone, el que mayor beneficio obtiene debe ser el que aporte mas a la caja, y ello pasando por encima de la legitima reclamación del esfuerzo en la inversión para producir riqueza. A su vez, también resulta lícito, compensar a los emprendedores con ventajas fiscales que les ayuden a seguir promoviendo riqueza que pueda ser redistribuida con posterioridad. La ecuación parece sencilla, si no existiera el mercado con sus leyes despiadadamente crueles que lejos de nivelar provoca que los extremos estén cada vez más alejados. En la última encuesta acerca de la riqueza en España, lo primero que destaca es que los polos de la tabla se han distanciado: el pobre es más pobre, y el número de ricos ha crecido. Es decir, se ha roto la base social que construye el Estado del Bienestar y con el, el orden que necesita el sistema capitalista en nuestros días para sobrevivir en un sistema donde las mayorías crean las decisiones.

Para recomponerla, es el Parlamento Nacional quien con la aprobación de directrices correctoras, debe minimizar ese distanciamiento entre vecinos, actuando como regulador del mercado, tal y como lo pudiera hacer la ley de la oferta y la demanda. Cuando este deja de actuar como árbitro de la situación, resulta permitido cuestionarse la vigencia de la institución.

Esta es la razón principal argumentada por los movimientos extremistas para el desmantelamiento del Estado, y que hasta a cualquier lector algo sensible, le pueden resultar del todo razonables, sino fuera porque las alternativas que existen no aseguran la supervivencia de ciertos valores fundamentales (libertad, supremacía del Derecho,..) que tenemos por establecidos y conquistados.

Una vez mas, todo depende del enfoque. Como bien señala Carlos Tapia, “Los términos izquierda y derecha no están desfasados (…) sirven para explicar una aproximación a la realidad”.

Buen inicio de semana.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Dabiz Muñoz

David Muñoz es un cocinero de vanguardia con tres estrellas Michelin y 36 años. Lo que se conoce como una carrera de éxito en la que sobresale, su juventud.  Es el elegido para protagonizar la campaña de una bebida alcohólica que se embarca en la conquista de la hora del tapeo, en el intento de vender mas. La idea innovadora de incorporar una bebida con ginebra como acompañamiento de algo tan español solo podia ser emparejada con algo igual de rompedor como la propuesta del sollastre madrileño.  
 
Acompaña su cocina con una estética propia dejando claras sus intenciones de poner no solo los fogones, "patas arriba".


La iniciativa comercial incluye la reformulacion ortográfica de su nombre, en un ejercicio de conquista del mas allà , de la exploración de lo que resulta posible (que no correcto).  

Fonéticamente [b] y [v] resultan idénticas sino fuera porque su nombre se escribe con la última y poca innovación cabe, fuera de considerarla inculta (contrastando con el conocimiento que el madrileño demuestra del arte culinario). David termina en /d/y no /z/,  por mas que sus sonidos se consideren similares a nuestros oídos (dental e interdental respectivamente), por lo que quiero pensar que busca resaltar su origen, dado la confusión que existe entre los nacidos en su misma provincia ante la pronunciación de ambos fonemas (/Madriz/ por /Madrid/).


En esto de vender creía haberlo visto todo, pero ya veo que no, que la osadía puede dar una vuelta de rosca y quedarse tan fresca, pasando por el mas elemental respecto a la forma común de comunicación que es nuestra lengua.            

Luego nos sorprenderemos de que nuestros adolescentes no sepan escribir, o expresarse correctamente. Pero solo siguen el reflejo de lo que nuestra sociedad esta produciendo: el sacrificio del reglamento  por la inmediatez de la atracción y el consumo (Bauman).

jueves, 23 de junio de 2016

Minorias

Hace una semana acudí a una marcha organizada por diversas asociaciones en favor de un tratamiento especial para las personas que sufren celiaquia. Coincidió en el calendario con la celebración del trofeo de fútbol Champions y un día en el que si bien descargó mucha agua, al final despejó la tarde, invitando así a celebrar en la calle. El recuento de los que decidimos presentarnos en la marcha no superaba las 200 personas. Recorrimos el breve trayecto del Paseo del Prado en completa soledad, gritando consignas, frente a una gran mayoría que esperando como estaban a vitorear a su equipo, miraban y se preguntaban quienes seríamos esos pobres locos que en las proximidad de tal acontecimiento deportivo nos habíamos echado a la calle a demandar simplemente,..mas atención.

La democracia, más allà de consideraciones de forma, representa el gobierno de la mayoría sobre la minoría.  Puesto que el afán de la noción democracia es homogeneizar el estatus del ciudadano, se presenta como deber ineludible gobernar pensando en las minorías con las medidas correctoras oportunas  y lograr así, incorporarlas a la mayoría que disfruta con su número del poder en la toma de decisiones. Por no hablar de su poder desestabilizador, remitiéndome a la banda terrorista que protagonizó en nuestro país cerca de 40 años de terror, o aquellas que alimentan los nacionalismos.

Cualquiera de nosotros puede levantarse siendo celiaco. Un buen gobierno debe atender la previsión de los acontecimientos, Legislar en los extremos para evitar la erosión del tejido social y la desigualdad en el trato. Buscar la tarde soleada que arrope a todos, sean cuales sean sus intereses.

viernes, 18 de marzo de 2016

Etimología

Aquellos que tuvimos la oportunidad de que el latín presidiera nuestro currículo de asignaturas nobles, recordamos el inmenso valor de la etimología de las palabras.

Se me viene a la cabeza el origen de la palabra corrupción, no solo por estar de “radiante” actualidad, también por la belleza de su composición (y entiéndase ésta en sus términos linguísticos). Del latín corruptio, corruptiönis, prefijo de intensidad con- y rumpere “romper, hacer pedazos”.

Queda claro tras desmenuzar su composición el sentido destructor de la misma, derivada de la degradación por abandono de alguna cosa. Los ingenieros hablan de la corrupción de materiales cuando se produce la alteración de la pureza de una sustancia, bien por desmembración, por su mezcla con otras sustancias o desviación en la evolución natural del material.

La corrupción política refiere el abuso de poder en la función pública para beneficio personal, generalmente de forma secreta y privada. Lo contrario es la transparencia. Y partamos de la base de que todos los gobiernos, desde su naturaleza humana, son susceptibles de ser corruptos.

A partir de aquí, se abre un mundo inusitado de formas y maneras, desde la malversación hasta la prevaricación, pasando por el nepotismo, la extorsión, los fraudes, la falsificación, los sobornos o el uso ilegítimo de la información privilegiada. Múltiples ángulos de distorsión y desajuste.

Jeffers (1962) poeta estadounidense decía que la corrupción no era obligatoria, introduciéndonos en la voluntad, aspecto sobre el que me gustaría incidir, y que nos dirige hacia una u otra dirección determinada. 

Entre las causas que conducen la corrupción se señalan la carencia de conciencia social y la falta de educación en la cultura del compromiso. Merecería la pena, dada la presencia generalizada de corruptelas varias, introducir estos tintes dentro del curriculum académico de nuestros jóvenes, de igual manera que volver al estudio de una lengua que si bien muerta por la falta de hablantes, está completamente viva por el acierto en el reflejo de la realidad.




viernes, 29 de enero de 2016

Tea Party (*)

Bajo este nombre se evoca el Motín del Té de Boston a finales del siglo XVIII que protestaba por la aprobación de impuestos al té, dado que los implicados en su comercio no contaban con representación en el parlamento británico. Actualmente bajo esta denominación encontramos un movimiento político que defiende la vuelta a los orígenes constitucionales de los Estados Unidos, tiempos marcados por la defensa de una mínima intervención del Estado en las cuestiones individuales. Entre estos asuntos, y siempre enfocando con una lupa mediatizada por el espíritu puritano (**) que fundó este país, se halla la sempiterna discusión acerca de la legitimidad del Estado para recaudar y el uso que pueda producirse de tales caudales. 

Nuestro entorno no discute la necesaria intervención de la esfera pública en los asuntos particulares, derivada esta de la dimensión del Derecho como contrato social y regulador de toda actividad, pero sí el grado de participación en los mismos.

Llegados a este punto de la disertación, sí podemos preguntarnos si este movimiento podría tomar carta de naturaleza en una sociedad como la nuestra, europea y mediterránea, caracterizada además del Imperio de la Ley, por el desarrollo de un Estado al que se le presupone pretensiones benefactoras. Si el liberalismo económico podría sobrevivir frente a las demandas democráticas que se exponen en los diversos ordenamientos jurídicos que regulan la convivencia en nuestro continente.

Expuesta esta realidad, la alternativa pasa por recortar el gasto que el Estado reparte entre todos los ciudadanos racionalizando su funcionamiento: desmontar administraciones paralelas; erradicar privilegios fiscales que no solo dañan la idea de igualdad de todos los ciudadanos (en el caso español, evocar de una vez por todas el art.14.1 CE), sino que son un atentado para la redistribución justa del recurso; evitar la desviación de este último bajo corruptelas que alientan el enriquecimiento de unos pocos a costa de otros; desarrollar políticas basadas en el bien común y no en el particular; mejorar el necesario liberalismo político que separa las tres funciones que ejerce con monopolio el Estado para procurar una conducción correcta de las materias; publicar las cuentas de todos para poder conocer el fruto de nuestros impuestos.

Dada la composición humana de los gobiernos, podemos esperar que no sean perfectos, pero bajo la circunstancia de una crisis económica, deben al menos, ser prácticos.


(*) entrada dedicada al ClubdelosViernes.org, que tuvo a bien invitarme a escuchar mis opiniones.


(**) http://dianoia.filosoficas.unam.mx/files/9713/7021/0947/DIA55_Zea.pdf

miércoles, 25 de noviembre de 2015

En Román Paladino

Antes de comenzar la exposición, pido perdón a mis posibles lectores por traer de nuevo el mismo debate a este muro de opinión, pero la realidad una vez más me obliga a declarar mi parecer en este asunto una vez más:  Cataluña y su proceso  independentista.

Esta vez la respuesta a sus aspiraciones viene desde el otro lado del océano. En México, el presidente Peña Nieto ha devuelto la carta de “desconexión” de España emitida por la Generalitat, dejando de forma explícita no solo su rechazo, sino también la falta de reconocimiento de la citada pretensión de esta parte de España.  Bien podríamos calificarla de “maniobra en román paladino”.

El Román Paladino fue el término acuñado por Gonzalo de Berceo para llamar a la lengua que el pueblo llano usaba para comunicarse, en contraposición al latín utilizado por la corte palaciega: la vida y la dinámica de la realidad frente al artificio de protocolos y estrecheces elitistas. De aquella lengua, surgieron otras, con identidad propia (*): Gallego y Catalán.

El idioma es el pensamiento de un pueblo hecho palabras. Y como pensamiento, se nutre de todas aquellas influencias a las que está expuesto por un motivo sencillo de relación. Así, el gallego se enmarca dentro de las lenguas galaicas, mientras el catalán presenta modificaciones del castellano, francés e italiano, recogiendo su naturaleza mediterránea y de apertura a un mar que marca su evolución.

Señalo esta circunstancia, la del idioma, porque parece ser la que sustenta de forma recóndita la reclamación nacionalista, y también la que argumenta con mayor fuerza, que la riqueza de un pueblo nace con la diversidad y no con planteamientos exclusivistas en tiempos marcados por la internacionalización de los mercados y la interconectividad a muchos niveles.

Vuelvo por tanto, a reclamar sentido común. Mirar por la casa propia. No remar en contra de los vientos. Rectificar el camino por poco acertado. Construir en la fortaleza que supone la unión. Abandonar argumentos numantinos. No fallar con ideas ajenas.




(*) La identidad se reconoce en la producción literaria propia con siglos de consolidación. La primera obra escrita en catalán fue  el manuscrito Greuges de Caboet, de temática feudal fechado sobre 1090. En gallego, el documento literario mas antiguo es una cantiga satírica Ora faz ostò senhor de Navarra escrito alrededor del 1200.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Reacción

Que a toda acción le corresponde una reacción, es un principio de física elemental;  un cambio producido como respuesta a un estímulo, o como acción que resiste o se opone a otra acción, actuando en sentido contrario a ella.  Es decir, cambio de rumbo.

Es lo que se veía obligado Odiseo a realizar cada vez que el dios Poseidón se inmiscuía en su retorno a Itaca, en un intento por evitar que el rey volviera a su hogar.

La Iliada se convierte así en una gran alegoría acerca del comportamiento que debe el gobernante en su búsqueda de la verdad y la rectitud, especialmente protegida en el personaje de Penélope, quien engaña a sus pretendientes diciendo que cuando acabe un tapiz elegirá esposo, pero deshaciéndolo cada noche para no tener que casarse de nuevo.

Recomendaría vivamente su lectura a aquéllos que pretenden alzarse con cierta representación pública para ilustrarles en la probidad y embergadura del destino elegido, en la exploración de soluciones imaginativas pero efectivas ante los retos que  presenta una sociedad cada vez más compleja e interconectada a nivel planetario. 

La historia ha mostrado muchas veces que el viraje hacia una determinada dirección u otra ofrece distintos resultados. Los mejores ejemplos los proporciona la estrategia militar: Napoleón demostró gran habilidad en sus campañas terrestres, si exceptuamos las desplegadas en los frentes ruso y español(*), mientras que en sus combates navales fue ampliamente superado por Nelson que utilizaba a la marina inglesa fomentando la iniciativa y flexibilidad táctica (**).  La derrota que sufrió Hitler una vez mas en el frente ruso, demostró que aquella aventura de dominación y megalomanía podía pararse.

Según esto, la respuesta que demos a la amenaza yihadista conformará nuestro futuro y las relaciones con los países de creencia musulmana. Muchos son los interrogantes y los coyunturas que hay que cubrir. Al fin y al cabo se trata de nuestra propia supervivencia como grupo, entendiendo por el mismo, un conjunto de valores y creencias que nos han llevado a ser lo que somos. Pero también un capitán de barco que demuestre la valía en su oficio: un hombre de Estado, que procure una respuesta por encima de divisiones partidistas, en continua búsqueda del bien común y que asuma plenamente sus propias responsabilidades. Parafraseando a Burke, “lo único que necesita el mal, es que los hombres buenos no hagan nada”.


(*) el frente ruso se vió sorprendido por el invierno y en España por la guerra de “guerrillas”
(**) http://www.todoababor.es/articulos/pq-traf.htm